Frente a la crisis de identidad de los partidos políticos y la presencia omnipresente de los medios de comunicación, se destaca el valor que adopta la opinión pública para fijar una agenda de temas, problemas y preocupaciones ciudadanas.“Con partidos políticos más débiles e incapaces de expresar intereses sociales coherentes, con gobiernos obsesionados por periodos electorales cada vez más breves, y ciudadanos desencantados y apáticos, replegados sobre su vida privada, la opinión pública parece transformarse, como diria Minc, en “una extraña vox populi” tan irresistible como incierta, tan irrefutable como incompetente”, asevera el politólogo Juan Abal Medina (h)
La expresión colectiva encontraría su expresión a través de los andariveles propuestos por una opinión pública, intrincada de asir por su característica mutable y en constante construcción y reconfiguración.
La opinión pública se convierte en el elemento central de la representación postsocial, destaca Abal Medina (h), considerando que es aún más difícil de definir que la misma “representación”, constituyendo el foco de “las angustias y las obsesiones de los políticos modernos”.
La intención vital de la dirigencia política por dirigir, malear y controlar las expresiones colectivas encuentra una preocupación especial en el hecho de que lo que “rebota” se amplifica direccionado hacia los gobernantes, quienes están obligados a dar un conjunto de respuestas determinadas.
Abal Medina (h) asegura que “el final de la noción fuerte de representación está estrechamente ligado a la lenta pero progresiva transformación de la opinión pública de contrapoder en poder. En las dos formas de gobierno representativo anteriores (parlamentario y de masas), la opinión pública era un espacio que si bien se mantenía más o menos autónomo de los líderes políticos, actuaba de forma reactiva, expresándose frente a los planteos o acciones que surgían de los actores políticos”.
Actualmente, los sondeos de opinión fijan -en muchas oportunidades- que políticas y medidas son correctas y cuáles no, demarcando que alternativas y soluciones se proponen.
Se validan o se anulan comportamientos y actores, legitimando quién está en condiciones de representar de la mejor manera posible a los ciudadanos.
En estos términos, de acuerdo a lo que estima Abal Medina (h), la democracia representativa “postsocial” se transformaría en una “democracia demoscópica” en función de que la opinión pública se catapulta como “ la principal fuente de legitimación de cualquier gobierno “.
Relación con los medios
Según el consultor Manuel San Pedro –ex director de la encuestadora MKT-, “la opinión pública es moldeada por los medios masivos a través del tratamiento informativo de los hechos políticos, económicos y sociales”.
Los medios son poderosos generadores de opinión pública, en un proceso de ida y vuelta, que se retroalimenta continuamente, si tenemos en cuenta la expresión de la especialista en comunicación, María Mata, quién afirma que “se habla de los medios masivos como lugar de encuentro, del reconocimiento, de la construcción plural de la opinión “.
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