viernes, 18 de mayo de 2007

Acciones políticas mediatizadas

”En todo escriba hay un hombre de Estado. En todo Príncipe, y por la misma razón, hay un hombre de signos. A la función necesariamente política del productor de símbolos, responde la función necesariamente simbólica del responsable político. Cualquiera que transmita signos se ocupa de gobernar; cualquiera que gobierne se ocupa de transmitir”.
Régis Debray, el Estado seductor


Dentro del contexto de la comunicación política, la mediatización, define tres aspectos fundamentales:

- La creciente superposición de la realidad mediática con la realidad política y social.
- La percepción de la política a través de los medios.
- La adaptación de los actos y conducta políticos a las leyes propias del sistema mediático.

Concretamente, para que la política pueda ser posible y viable -visto el predominio del paradigma comunicacional- depende virtualmente de una presentación exitosa de su “construcción” y de una concreción efectiva de lo que se propugna.
La existencia de sociedades complejas -fragmentadas política, económica, social y culturalmente- estimula la importancia de una comunicación fluida entre los actores políticos y entre éstos y los ciudadanos, por los canales disponibles en los medios.
La política al someterse a estas reglas provee contenidos en función de la demanda que estipula el sistema mediático, en la persecución de que su propuesta obtenga la aprobación pública
Al mismo tiempo, la lógica cortoplacista y efímera de los medios, cuestiona y difumina estructuras y organizaciones del sistema político que requieren tiempos más prolongados de ejecución.

Cosmovisión

La comunicación política es un instrumento que se impone, pero obviamente debe estar respaldada por la existencia de una política que exprese un proyecto, una visión de mundo y una ideología.
“Mantener una mayoría no significa abandonar principios. Solamente significa cuidar lo suficiente cómo uno mismo se está explicando para lograr un alineamiento de la nación “., precisa el consultor Dick Morris, ex asesor del Presidente de EEUU, Bill Clinton.
Lamentablemente, el contenido pierde cada vez más ingerencia, para dar paso a formas políticas vacías -característica del orden posmoderno- que visualizan a la comunicación como un instrumento que puede resolver la carencia de una idea sobre qué política se pretende.
Carlos Fara, analista y consultor en opinión pública, concibe que “la comunicación es una herramienta de la política, y no un ente y una finalidad en sí misma. Pensar que ‘no importa mucho lo que haga, lo importante es cómo se lo comunica’ es un error garrafal “.
Y esta política sin “sustancia” favorece la anomia y malogra la constitución de políticas de largo plazo, que efectivamente le sirvan al ciudadano.

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